Cuando el San Juan Rugby Club llegó a Rosario para disputar la Superliga 2026, el objetivo inicial parecía mucho más modesto que el desenlace que terminó construyendo el equipo sanjuanino.
La idea era competir. Medirse. Entender dónde estaban paradas frente a algunas de las estructuras más fuertes del hockey sobre césped argentino.
Nada más.
“Íbamos a ver qué onda, a dar lo mejor de nosotras, pero realmente no esperábamos nada”, reconoció Emma Ramos.
Pero partido tras partido, algo empezó a cambiar.
El empate en el debut ante Universitario de Córdoba dejó una primera señal. Después llegaron las victorias frente a Universitario de Tucumán y Provincial de Rosario. El equipo comenzó a soltarse. A creer. A entender que no había tanta distancia como muchos imaginaban.
Y entonces apareció una sensación que terminó marcando todo el torneo.
“Nos dimos cuenta que estábamos a la altura para poder estar en una final y quizás hasta ganarla”, expresó Emma.
La frase resume perfectamente lo que significó la campaña del San Juan RC en Rosario. Porque el subcampeonato no sólo representó un resultado histórico para el club de Santa Lucía. También funcionó como una confirmación para el hockey sanjuanino: competir contra los mejores equipos del país ya no parece una utopía.

La Superliga reunió a los 32 mejores equipos argentinos y dividió la competencia en distintas regiones. El San Juan Rugby integró una de las zonas más exigentes del torneo y terminó primero con siete puntos.
Después llegó la semifinal ante Universitario de Bahía Blanca, resuelta por penales, y finalmente una nueva definición frente a Universitario de Córdoba, que terminó quedándose con el título por un ajustado 2-1.
A pesar de la derrota en la final, el balance interno fue profundamente positivo.
“Es la primera vez que el San Juan Rugby está en un torneo de ese nivel”, contó Emma. “Creo que tuvimos un buen desempeño como primera experiencia”.
Y esa experiencia también dejó enseñanzas personales.
A sus 17 años, Emma ya empieza a convivir con exigencias de alto rendimiento. Concentraciones regionales, competencias nacionales y entrenamientos cada vez más intensos forman parte de una rutina que intenta sostener desde otro lugar mental.
Por eso empezó a incorporar herramientas como meditación y visualización antes de los partidos.
“Hago algunas meditaciones para estar enfocada, para tranquilizarme y para disfrutar”, explicó.
El disfrute aparece constantemente en su manera de entender el deporte. Incluso cuando habla del sacrificio cotidiano que implica competir.
“Nadie nos obliga a hacer esto”, reflexionó. “Entrenamos durante la semana, jugamos sábado y domingo y muchas veces dejamos cosas de lado. Hay que encontrarle un disfrute para poder sostenerlo”.

Emma habla con calma, pero también con claridad sobre los objetivos que empiezan a aparecer en el horizonte.
Actualmente forma parte de concentraciones regionales y ya aparece dentro del seguimiento de los seleccionados nacionales.
“Se puede decir que estamos en el radar”, dijo con prudencia.
Aunque inmediatamente baja la ansiedad y vuelve a poner el foco en el proceso.
“Antes de pensar en un Sudamericano o en unos Juegos Olímpicos, primero quiero llegar a la selección de mi categoría”, sostuvo. “Paso a paso”.
Mientras tanto, el hockey sobre césped sanjuanino sigue acumulando señales positivas. El crecimiento competitivo de los clubes, las actuaciones nacionales y la aparición de nuevas jugadoras empiezan a consolidar un escenario diferente para la provincia.

Y dentro de ese contexto, Emma Ramos aparece como parte de una generación que ya no viaja solamente para participar.
Viaja para competir.
Viaja para creer.
Y después de lo que ocurrió en Rosario, también viaja sabiendo que puede estar a la altura.
Entrevista realizada para el programa En 4D, que se emite por Canal 4.